viernes, 24 de septiembre de 2010

INTRODUCCIÓN AL ORIGEN DE LOS INDÍGENAS AMERICANOS

Cuando los europeos de los siglos XV y XVI desembarcaron en América, encontraron pueblos que tenían una riquísima historia milenaria. Los nativos americanos, con diversos grados de desarrollo cultural, descendían de los verdaderos descubridores de este continente: los cazadores y recolectores nómadas que llegaron hace aproximadamente 20 mil años atrás.

El almirante genovés Cristóbal Colón erróneamente los presentó como “indios” ante la corona española. Al comenzar el siglo XVI, Américo Vespucio informó que estas tierras eran un “Mundus Novus” para los europeos. En 1537 el Papa Paulo III dictaminó solemnemente que los nativos americanos eran seres humanos. En medio del terrible proceso de sometimiento de los pueblos indígenas, diversos personajes, principalmente teólogos del catolicismo, empezaron a especular sobre la procedencia de los primeros habitantes de América. Arias Montano en 1570 creía que América fue poblada por dos tataranietos del legendario personaje bíblico Noe. Gregorio García en 1607 trataba de demostrar que los indígenas americanos tenían su origen en antiguas inmigraciones judías. Otros autores creían que los fenicios hicieron viajes remotos, cruzaron el Océano Atlántico y poblaron América. Se especuló inclusive que fueron pobladores de la mítica Atlántida los que dieron origen a los antiguos habitantes americanos.

El primer estudioso en plantear una hipótesis razonable fue el cronista español José de Acosta. En 1590, en su obra “Historia Natural y Moral de Indias”, Acosta conjeturó que América fue poblada por inmigrantes que llegaron desde Asia aprovechando alguna región donde ambos continentes se acercaban por el norte. Cuando aún no se descubría el estrecho de Bering, el cronista escribió: “Mas al fin, en lo que me resumo es que el continuarse la tierra de Indias con esas otras del mundo, a lo menos estar muy cercanas, ha sido la más principal y más verdadera razón de poblarse las Indias; y tengo para mí que el Nuevo Orbe e indias Occidentales, no ha muchos millares de años que las habitan hombres, y que aquellos aportaron al Nuevo Mundo por haberse perdido de su tierra o por hallarse estrechos y necesitados de buscar nueva tierra, y que halándola, comenzaron poco a poco a poblarla, no teniendo más ley que un poco de luz natural, y cuando mucho algunas costumbres que les quedaron de su patria primera.” ( ACOSTA, Joseph. Historia Natural y Moral de Indias, pag. 63)

Sin embargo, hasta el siglo XIX tenían mucha difusión los planteamientos basados en los escritos bíblicos. Durante el Virreinato del Perú un teólogo erudito llamado Antonio de León Pinelo propuso formalmente que el Edén bíblico o “paraíso terrenal” se ubicó en plena selva peruana y que desde ahí los descendientes de Adán y Eva poblaron el resto del mundo.

Recién con la difusión de la obras del naturalista Charles Darwin, en la segunda mitad del siglo XIX, se dio un nuevo impulso a las investigaciones, esta vez teniendo como base los postulados evolucionistas y los estudios geológicos, paleontológicos y arqueológicos. A fines del siglo XIX se llegó a plantear que América fue la Cuna de la Humanidad, hipótesis desacreditada por los científicos defensores de las teorías inmigracionistas, que sostienen que América fue poblada por oleadas provenientes de otras regiones del planeta.

LAS TEORÍAS DEL POBLAMIENTO DE AMÉRICA


PRINCIPALES TEORÍAS DEL POBLAMIENTO DE AMÉRICA
Primeros americanos cazando un mamut. Dibujo: Juan Carlos Silva.

En 1884 el paleontólogo argentino Florentino Ameghino sorprendió a la comunidad científica de la época al anunciar que había descubierto en las Pampas Argentinas, restos óseos de remotos antepasados de la especie humana. Su planteamiento autoctonista fue finalmente desechado, después de candentes polémicas, en base a nuevas y rigurosas investigaciones.
Sabemos ahora que son las teorías inmigracionistas las que nos acercan a la verdadera historia del poblamiento inicial de este continente. Los más renombrados estudiosos del tema durante el siglo pasado fueron: el checo-estadounidense Alex Hrdlicka, el francés Paul Rívet y el portugués Mendes Correa. Estos científicos son verdaderos clásicos de la antropología americana que, sin embargo, discreparon en varios aspectos de los orígenes del hombre americano.
Mapa de las principales teorías del Poblamiento de América.
Fuente: Antonio del Busto.

AMEGHINO Y LA TEORÍA AUTOCTONISTA


LA TEORÍA AUTOCTONISTA DE FLORENTINO AMEGHINO
Florentino Ameghino. Foto: ugr.es

A fines del siglo XIX, el argentino Florentino Ameghino realizó importantes aportes en los campos de la paleontología y la geología de su país. También planteó una hipótesis sobre el origen del hombre americano y del mundo en general. Para Ameghino, los humanos habrían evolucionado en las Pampas argentinas, y desde este lugar habría migrado al resto del planeta. Este postulado sobre la hominización causó gran revuelo, cuando fue presentado en 1879 en el primer Congreso Internacional de Americanistas, realizado en París.

Ameghino planteaba que la cuna de la humanidad fue la Pampa argentina, en la era terciaria. La genealogía se originaba con un grupo de mamíferos planoangulados del periodo mioceno, que al desplazarse hambrientos por las llanuras, se vieron forzados a erguirse sobre sus extremidades posteriores para así explorar mejor el horizonte y ubicar sus alimentos, deviniendo en evolución lineal hasta llegar al Homo Pampeanus. Algunos estadios intermedios en su cuadro filogenético eran: el Tetraprotohomo, el Triprotohomo, y el Diprotohomo, hasta llegar al Homo pampeanus. Estos géneros se habrían difundido en primera instancia hacia Norteamérica y luego al Viejo Mundo en varias oleadas migratorias, cruzando supuestos “puentes intercontinentales” a fines de la era terciaria.

En 1908, el antropólogo checo-norteamericano Alex Hrdlicka rebatió contundentemente esta teoría autoctonista, rechazándola en base a nuevas evidencias. Fue Hrdlicka quien demostró:

a) que los estratos geológicos donde encontró los restos óseos, no eran de la era terciaria; sino de la cuaternaria.

b) que a fines del terciario no existían “puentes intercontinentales” que unieran América con el Viejo Mundo. que aquellos restos fósiles eran de monos americanos y felinos mezclados con huesos de humanos recientes.

c) que aquellos restos fósiles eran de monos americanos y felinos mezclados con huesos de humanos recientes.

ALEX HRDLICKA Y LA TEORÍA ASIÁTICA


LA TEORÍA ASIÁTICA DE ALEX HRDLICKA

Según el antropólogo Álex Hrdlicka, los primeros pobladores de América fueron los cazadores paleomongoloides asiáticos que ingresaron por el estrecho de Bering, a fines de la glaciación de Winsconsin, del periodo Plesitoceno. Las oleadas migratorias habrían ingresado por el valle de Yucón de Alaska, en Norteamérica, para después dispersarse por el resto del continente.

El actual estrecho de Bering lo forman las aguas que cubren la plataforma continental que une a la península siberiana de Chukotsky con la península de Seward en Alaska. Esta plataforma, hoy sumergida, de una profundidad media de sólo 40 metros, constituyó una gran masa de tierra continua entre ambos continentes. Los estudiosos la conocen como istmo de Beringia. Éste quedó al descubierto por el fenómeno de la “eustacia glacial”, que ocasionó el descenso del nivel del mar en 100 metros, durante la Glaciación de Wisconsin (o Wurm) del periodo Pleistoceno.

La teoría inmigracionista asiática se apoya básicamente en semejanzas antroposomáticas entre el hombre asiático y los amerindios : cabellos lacios y oscuros, ojos con pliegue mongólico, pómulos anchos y salientes, dientes en forma de pala, rareza de pilosidad en la cara. También señaló la famosa “mancha mongólica”, una pigmentación verdosa congénita que tienen los asiáticos e indígenas americanos al nacer y que desaparece con el paso de los años. Hrdlicka era partidario del origen monoracial del poblamiento de América. Según él, entre los indios de América (mayas, quechuas o patagones) hay un conjunto de caracteres comunes que sugieren un origen común general. Este “aire de familia” se debería a que todos descienden de un tronco común: el asiático mongoloide.



Niño y mujer de raza asiática.
A favor de su tesis monoracial, Hrdlicka sostuvo también que todas las lenguas indígenas, como las asiáticas, eran polisintéticas y aglutinantes. Polisintéticas porque sus palabras están compuestas por muchos morfemas y aglutinantes porque sus palabras se forman al añadir varios prefijos y sufijos.

Es importante recordar que Hrdlicka era firme partidario de un poblamiento reciente, para él las primeras bandas llegaron recién a fines del Cuaternario (10 000 años a.C. aproximadamente) .

Si bien es cierto que la ruta de inmigración asiática es ampliamente aceptada por la comunidad científica internacional, Hrdlicka tuvo y tiene detractores. El punto más atacado es su tesis monoracial. Sus críticos (Paul Rivet y Mendes Correa, por ejemplo) consideran que, aparte de los mongoloides, también llegaron otros grupos migratorios paleolíticos, como melanésicos y australianos; es decir sostienen una tesis poliracial.
El antropólogo y lingüista Franz Boas demostró que no todas las lenguas americanas son polisintéticas y aglutinantes y que no existe un carácter común entre ellas. Y según el antropólogo Paul Rivet el estudio de los grupos sanguíneos no aporta tampoco un argumento a favor del exclusivo origen asiático de los indios americanos.
Sobre la antigüedad de las primeras oleadas migratorias, en las últimas décadas se han incrementado las evidencias de una presencia humana más remota en nuestro continente. La antigüedad de 10 000 años a.C. que planteaba Hrdlicka, ha sido ampliamente superada por los nuevos hallazgos que explicaremos más adelante.

LA TEORÍA OCEÁNICA DE PAUL RIVET


LA TEORÍA OCEÁNICA DE PAUL RIVET
Antropólogo francés Paul Rivet

Otra de las teorías clásicas es la de Paul Rivet, para quien la población indígena americana es el resultado de cierto número de migraciones, unas por el estrecho de Bering y otras a través del Océano Pacífico.

Rivet tomó como base para su teoría, datos de múltiples evidencias como: rasgos biofísicos (estatura, color de piel, etc.), datos culturales y lingüísticos, tanto de los asiáticos, como de los americanos y oceánicos, con el objetivo de encontrar correspondencias que le permitieran reconstruir las posibles rutas migratorias que habrían seguido los primeros hombres americanos.

Refutó la tesis monoracial de Hrdlicka, postulando varias corrientes migratorias aparte de la asiática-mongoloide. Sostiene que también poblaron América los melanésicos y polinésicos a través de rutas transpacíficas, inclusive reconoce una inmigración australiana. Por ello la teoría de Paul Rivet es llamada “`poliracial”.

LA TEORÍA MELANÉSICA


LA TEORÍA MELANÉSICA

La Melanesia es una región insular de Oceanía conformada por islas como Nueva Guinea, Nueva Caledonia, Nuevas Hébridas y Fiji. Sus habitantes son de raza negra y tienen fama de ser buenos navegantes. Según Paul Rívet, a comienzos del Holoceno, los melanésicos cruzaron el Océano Pacífico en canoas llamadas piraguas de balancín y ayudados por las corrientes marinas habrían llegado por Centroamérica, para luego dispersarse a otras regiones del continente americano.


Sus principales argumentos son:

1. Antropológicos:
semejanza ósea y sanguínea entre los melanesios y los hombres de Lagoa-Santa, antiguos cazadores que habitaron Brasil unos 6000 a.n.e.
2. Etnográficos: costumbres y rituales comunes entre tribus melanésicas amazónicas. Por ejemplo, la cacería de cabezas trofeo y la mutilación de falanges en señal de duelo.
3. Culturales: uso de hamacas, mosquiteros, porras estrelladas, tambores de madera, puentes colgantes, etc.
4. Lingüísticos: semejanza entre vocablos melanésicos con la de los indios Hoka de Norteamérica.


LA TEORÍA POLINÉSICA


LA TEORÍA POLINÉSICA

Habitantes de los archipiélagos polinésicos, los maorís, habrían cruzado el Pacífico aprovechando sus excelentes técnicas de navegación, para llegar por las costas occidentales de Sudamérica. Aunque estos viajes habrían sido muy recientes –desde el primer milenio de la era cristiana- dejaron importantes huellas de su presencia en las culturas de este continente. Rivet sustentó la llegada de los polinésicos al descubrir una serie de semejanzas con las culturas andinas:

Semejanzas lingüísticas:
palabras maorís semejantes al quechua de Perú: kumara (camote), uno (agua), pucara (fortaleza), etc.

Semejanzas culturales:
uso común de la pachamanca, la taqlla o palo cavador, cultivos, dioses y leyendas.

Es importante recalcar que la semejanza cultural entre la cultura andina y polinésica es incuestionable; sin embargo, algunos estudiosos consideran que éstas se deben, principalmente, a viajes realizados por navegantes peruanos en la época pre-hispánica. En 1947 el explorador noruego Thor Heyerdal, para demostrarlo, realizó un viaje en la balsa Kon Tiki, partiendo del Callao con rumbo a la Oceanía. Llegó después de tres meses de navegación a su destino, en el archipiélago de Tuamotú.
Después de su famoso viaje Thor Heyerdal publicó el libro "Kon-Tiki", donde escribió: “Mi teoría de la migración, como tal, no quedaba necesariamente probada con el éxito alcanzado por la expedición Kon-Tiki. Lo que sí probamos es que las embarcaciones de balsa sudamericanas poseen cualidades desconocidas hasta hoy para los hombres de ciencia de nuestros tiempos, y que las islas del Pacífico están situadas muy al alcance de las embarcaciones prehistóricas del Perú. Los pueblos primitivos eran capaces de hacer viajes inmensos por el mar abierto. Las distancias no son el factor determinante en el caso de las migraciones oceánicas, si el tiempo y las corrientes tienen el mismo curso general día y noche durante todo el año. Los vientos alisios y la corriente ecuatorial van hacia el occidente debido a la rotación de la Tierra, y ésta no ha cambiado nunca desde que existe al mundo.” (HEYERDAL, Thor. Kon-Tiki, pag. 307).

MÉNDEZ CORREA Y LA TEORÍA AUSTRALIANA


LA TEORÍA AUSTRALIANA DE MÉNDEZ CORREA

El portugués Mendes Correa fue el principal defensor de una inmigración australiana, a través de la Antártida. Según el antropólogo lusitano, los australianos utilizaron sencillas balsas para llegar a Tasmania, las islas Auckland y la Antártida. Este gélido continente pudo ser atravesado cuando gozaba de un “óptimun climáticus” (periodo de clima óptimo), unos 5 000 años a.C., durante el Holoceno. Después de varios siglos de recorrido por las costas antárticas, arribaron al Cabo de Hornos en la Tierra del Fuego y, más tarde, poblaron la Patagonia.

El antropólogo Paul Rivet en apoyo de esta teoría escribió: “ Esta hipótesis no es nada inverosímil. Sabemos que ha habido en el continente antártico períodos de extensión glaciar mayor que en nuestros días. Existieron pues períodos glaciares e interglaciares, como en el hemisferio norte, y no es imposible que, después del último máximo de extensión, se produjera un período de regresión glaciar, correspondiente al óptimo post-glaciar, como en Europa y en América del Norte. Esta regresión podría haber dejado una faja libre de hielos en la costa antártica, análoga a la existente en Groenlandia, permitiendo así establecimientos humanos. Por analogía con lo conocido en el hemisferio norte, se podría situar esa sazón hacia unos 6000 años antes de nuestros días.” (RIVET, Paul. Los orígenes del hombre americano, p.107).

El antropólogo portugués estudió en la década de 1920, a los nativos de la Patagonia y la Tierra del Fuego (Onas, Kon, Tehuelches, Alakalufes y Yagán) encontrando similitudes físicas, linguísticas y etnográficas con los aborígenes australianos. Entre las semejanzas podemos mencionar el grupo sanguíneo, las formas craneales, la resistencia al frío, palabras comunes, uso de mantos de piel, chozas en forma de colmena y el uso del boomerang. También merece mención el zumbador o churinga, un instrumento musical de uso ritual con modelos muy idénticos en ambas regiones.

Una variante de la teoría de procedencia australiana fue presentada por George Montandon, quien sugiere una migración malayo­polinesica con esclavos australoides, los cuales se instalaron en la Isla de Pascua, siendo utilizados en las construcciones de los colosos llamados “moais”. Los polinesios como buenos navegantes habrían llevado a los australianos a la Isla de Pascua y luego hasta las costas americanas en busca de materiales para sus construcciones. En los viajes a tierra firme los esclavos australianos habrían escapado de sus amos. De esta manera tenemos a los australianos en América. Esta tesis es ratificada en parte por la cronología hallada en la Isla de Pascua.

MAPAS DEL POBLAMIENTO AMERICANO


Mapas del poblamiento inicial americano

"Las líneas negras marcan el poblamiento americano desde Siberia, realizado básicamente por grupos mongoloides, descendientes del Homo Sapiens Sapiens que surge en África y se adentra en los continentes europeo y asiático. Las líneas grises indican las trayectorias de navegación propuestas por aquellas teorías, no aceptadas por el grueso de la comunidad científica, sobre el poblamiento de América del Sur proveniente de Oceanía". Tomado de LogosHM


Mapa de la ruta de inmigración asiática a través de la región de Bering. Imagen: LogosHM

RESTOS ARQUEOLÓGICOS DEL POBLAMIENTO AMERICANO


RESTOS ARQUEOLÓGICOS DEL POBLAMIENTO AMERICANO

Los arqueólogos buscan incesantemente restos líticos y óseos que puedan dar luces sobre la historia del poblamiento inicial del continente americano. En casi todos los países de América se han hallado restos arqueológicos con fechados sorprendentes, algunos sobrepasan los 30 mil años de antigüedad; sin embargo, la mayoría de los descubrimientos son desestimados por la comunidad científica cuando sus restos son escasos o no acreditan una clara intervención humana. Por ejemplo, en diversos lugares se han descubierto piedras con formas de raspadores , cuchillas o hachas de mano, pero al parecer tomaron esas formas casualmente, debido a desprendimientos en las cuevas ocasionados por temblores o terremotos. Además, el fechado preciso de un instrumento lítico depende del material orgánico encontrado en su contexto y éste ha sido alterado muchas veces por factores naturales o humanos.

Los sitios arqueológicos más cuestionados o rechazados son aquellos que han recibido un fechado mayor a 13 000 años a.C. entre los que se encuentran: Dawson City (Canadá), Old Crown (Canadá), Cálico Hills (EE.UU.), Lewisville (EEUU), Santa Rosa (EE:UU), Tlapacoya (México), El Bosque (Nicaragua), Paccaicasa (Perú).

Entre los sitios arqueológicos del Paleolítico americano que sí son aceptados por la comunidad científica internacional tenemos a: Clovis (EE.UU.), Folsom (EE.UU.), Kennewick (EE.UU), Tlapacoya (México), Taima Taima (Venezuela), Guitarrero (Perú), Paiján (Perú), Monteverde (Chile). Todos tienen una antigüedad menor a los 13 000 años a.C.

LOS HOMBRES DE CLOVIS Y DE FOLSOM


LOS HOMBRES DE CLOVIS Y FOLSOM
Las tradiciones líticas confirmadas más antiguas de América, corresponden a las puntas Clovis (11000 a.C.) y Folsom (9000 a.C.), encontradas en territorios de Estados Unidos.

Las puntas Clovis fueron halladas principalmente en Nuevo México. Son puntas líticas acanaladas de 10 a 12 centímetros de largo y son casi perfectamente simétricas. Son bifaciales y filudas, realmente mortíferas para los mamuts que recibían los lanzasos. De forma semejante a los modernos cazadores de elefantes, los cazadores de mamuts se dividían en dos grupos; unos distraían al animal y otros arremetían para herirle en el vientre o en las piernas. Las puntas Clovis han sido ubicadas en diversos lugares de Norteamérica como Alaska, California, Nevada, Mississipi y México.

Posteriormente los cazadores de Clovis, cedieron lugar a los hombres de Fólsom, fabricantes de puntas de lanza acanaladas pero de menor tamaño. Estas puntas eran eficaces para la cacería de bisontes lanudos que se convirtieron en la presa preferida de los cazadores norteamericanos ante la extinción de los mamuts. El bisonte, durante miles de años, se convirtió en el principal sostén de los amerindios paleolíticos. Se aprovechó al máximo su carne en la alimentación, su duro cuero para el vestido y la vivienda, su estiércol seco como combustible, sus grandes cuernos y dientes para fabricar utensilios, armas y adornos.

En otras regiones del continente se han descubierto yacimientos líticos contemporáneos a Clovis y Folsom, entre estos destacan: Lago Maden (Panamá), Tequendama (Colombia), El Inga (Ecuador), Huargo (Perú), Guitarrero (Perú), Viscachani (Bolivia), Cueva Fell (Chile). Estos sitios tienen entre 12000 y 8000 a.C. y cuentan con la confirmación de la comunidad científica internacional.

HALLAZGOS PRE-CLOVIS


HALLAZGOS PRE-CLOVIS

Como ya mencionamos, los sitios arqueológicos con fechados anteriores a 13 mil años a.C. tienen muy escasa aceptación en la comunidad científica internacional, principalmente entre los especialistas estadounidenses seguidores de Alex Hrdlicka. La mayoría de arqueólogos, entre ellos el reconocido Tomás Lynch de la Universidad de Cornell, han rechazado tradicionalmente todos los sitios Pre-Clovis, aunque últimamente las excavaciones en Meadowcroft (EE.UU.) y Monteverde (Chile) les obligan a replantear el problema. Estos y otros descubrimientos recientes en Norteamérica y Sudamérica sugieren que la presencia humana en nuestro continente es anterior en miles de años a los hombres de Clovis.

EL HOMBRE DE MEADOWCROFT


EL HOMBRE DE MEADOWCROFT

Fue descubierto y estudiado por James Adovasio, en Pennsylvania, cerca de la costa atlántica de EE.UU. En la caverna de Meadowcroft se descubrieron abundantes utensilios líticos como cuchillos y puntas bifaciales, lascas y raspadores. En el sitio se encontró, además, abundante material orgánico producto de la flora y fauna que sirvió de alimento a los hombres de Meadowcroft. Los arqueólogos extrajeron setenta muestras de estos restos y contrataron distintos laboratorios. Los resultados fueron sorprendentes: Hasta 16000 años a.C. sobrepasando en cinco mil años a las famosas puntas Clovis. Instrumentos semejantes, con una antigüedad de 13 000 años a.C., fueron ubicados en Cactus Hill y Topper; también al este de los EE.UU.

Las puntas de lanza de las costas atlánticas norteamericanas no tienen la forma de las clásicas armas acanaladas de los Clovis. Más se asemejan a las puntas solutrenses halladas en España y Francia, del periodo Paleolítico Superior. Basándose en esto los especialistas Bruce Bradley y Dennis Stanford, del Departamento de Antropología del Instituto Smithsoniano de EE.UU., plantean una sorprendente hipótesis. Sin negar la inmigración paleomongoloide por la ruta de Bering, sostienen que hace 18000 años grupos de cazadores europeos habrían llegado en embarcaciones rudimentarias cruzando el Atlántico por el lado oriental de América del Norte.

EL HOMBRE DE KENNEWICK


EL HOMBRE DE KENNEWICK

En el nor-oeste de EE.UU. se descubrió, en 1998, el cráneo del Hombre de Kennewick. Sorprendentemente no se asemeja a un indio americano. Tiene la cara estrecha, la nariz prominente, mandíbula superior sobresaliente y su frente es larga y angosta. Los especialistas sugirieren que este hombre de 8000 años de antigüedad, se parece a un cruce entre los ainos del Japón y los polinésicos, sin embargo otros sostienen que sus rasgos son caucásicos. En una cueva de Nevada, al oeste de EE.UU, llamada Espíritu Cavernario se descubrió recientemente otro cráneo muy semejante al de Kennewick.

Basándose en estos restos óseos algunos científicos como Richard Jantz, de las Universidad de Tennessee, sugieren que grupos no mongoloides (Ainos del Japón) llegaron por vía transpacífica a las costas occidentales de Norteamérica y se habrían extinguido; sin embargo, otros, como el antropólogo Francisco Mena, de la Universidad de Chile, consideran que esta hipótesis se debilita con tres argumentos: “En primer lugar, la muestra de esqueletos es mínima y en muy pocos ejemplares se ha analizado el ADN, como para determinar su dotación genética. En segundo lugar, hay que considerar que en toda población existe una amplia diversidad. En tercer lugar, la morfología mongoloide, que caracteriza a las razas americanas no existía hace más de 10 mil años, ni siquiera en Asia, por lo que perfectamente estos primeros habitantes pudieron provenir de Siberia y tener otra apariencia que fue cambiando con el tiempo". Además, precisa que “ las diferencias entre los indios actuales y los cráneos antiguos no implicarían necesariamente una extinción y ni siquiera un reemplazo poblacional, sino tal vez solamente la desaparición de rasgos arcaicos por hibridaje con una mayoría diferente recién llegada".

EL HOMBRE DE TAIMA TAIMA EN VENEZUELA


EL HOMBRE DE TAIMA TAIMA (VENEZUELA)

Taima Taima
se ubica en el estado de Falcón, en Venezuela. Su principal estudioso es Alan Bryan de la Universidad de Alberta (Canada) y tiene una antigüedad fechado de 13 000 años a.C. Los hombres de Taima Taima subsistieron con la cacería de enormes mamíferos y la recolección de frutos silvestres, habitaban en cuevas o en campamentos no permanentes y sus instrumentos eran de hueso y piedra. En el sitio arqueológico se han hallado puntas de proyectil lanceoladas, artefactos cortantes o lascas obtenidas al golpear trozos de cuarcita, raspadores, hojas bifaciales usadas como hachas y hojas con pedúnculo. Estos restos fueron ubicados junto a osamentas de mastodontes y megaterios de finales del Pleistoceno.

LOS PRIMEROS HABITANTES DEL BRASIL


LOS PRIMEROS HABITANTES DEL BRASIL
EL HOMBRE DE PEDRA FURADA

Pedra Furada es un abrigo rocoso ubicado al nordeste de Brasil y su excavación está a cargo de un equipo Franco-Brasileño dirigido por Niede Guidón. Inicialmente los arqueólogos estudiaban las pinturas rupestres ubicadas en la caverna, pero al encontrar evidencias de industria lítica los estudios tomaron un nuevo giro. Los arqueólogos tomaron 55 muestras orgánicas asociadas a las evidencias líticas que fueron sometidas a la prueba del Carbono 14. Los resultados arrojaron fechados que van desde los 6 000 a los 50 000 años a.C. Se ubicaron lascas y toscos instrumentos de cuarzo. También restos de fogones y cenizas.

Los resultados de Pedra Furada, sobre todo los fechados más antiguos han sido objeto de diversas críticas. El arqueólogo norteamericano Tom Dillehay sostiene que los supuestos artefactos de cuarzo y cuarcita son de las mismas rocas que se desprenden de la cueva. La intervención humana en estos restos no ha sido demostrada. Pedra Furada esta siendo severamente cuestionada y sus sorprendentes fechados más antiguos son desestimados por la comunidad científica internacional.


EL HOMBRE DE PEDRA PINTADA

Pedra Pintada es otro importante sitio paleolítico americano. La caverna se ubica en medio de la Amazonía brasileña. Los fechados alcanzan hasta 11 000 años a.C. Las muestras consisten en puntas de cuarzo, restos óseos de fauna tropical y pinturas rupestres. Sus habitantes fueron excelentes pescadores y recolectores de frutos. Sus instrumentos líticos tienen un pulido triangular. Pedra Pintada es una evidencia de la extraordinaria adaptación de los grupos paleoindios a las condiciones de la selva tropical.

EL HOMBRE DE MONTEVERDE


EL HOMBRE DE MONTEVERDE
Dibujo del Hombre de Monteverde (Revista Nat Geo)

Un equipo dirigido por Tom Dillehay, de la Universidad de Kentucky, descubrió en Monteverde (Puerto Montt, Chile) restos líticos asociados a material orgánico que arroja una antigüedad de hasta 30 000 años a.C. El hallazgo a estremecido el mundo científico internacional y ha acaparado portadas en los principales diarios y revistas científicas del mundo.

En Monteverde se hallaron evidencias de un campamento de 12 tiendas hechas de estacas de madera y pieles de animales con restos de fogón. Las cenizas sometidas al Carbono 14 arrojaron una antigüedad de 13000 años a.C. Los arqueólogos encontraron instrumentos de hueso y puntas bifaciales asociadas a huesos de megafauna pleistocénica como mastodontes y paleollamas. Las puntas Monteverde se asemejan mucho a las encontradas en Taima Taima (Venezuela) que tiene una antigüedad de 11000 años a.C.

Ya el hallazgo del campamento de 13 000 años a.C. había causado revuelo internacional. Sin embargo excavando en estratos más profundos Dillehay encontró restos que arrojaron una antigüedad de 33 000 años. De confirmarse estos resultados se daría un vuelco total en la explicación del poblamiento inicial americano. Las investigaciones continúan y la polémica es cada vez más encendida.

LOS PRIMEROS HABITANTES DE ARGENTINA


LOS PRIMEROS HABITANTES DE ARGENTINA

Los hombres de Los Toldos y Piedra Museo

Los Toldos y Piedra Museo son importantes yacimientos arqueológicos ubicados en la Patagonia argentina, y son considerados los asentamientos paleolíticos más antiguos de ese país. En estos abrigos rocosos, los arqueólogos descubrieron puntas de lanza y diversos utensilios líticos en un contexto rico en huesos animales pleistocénicos extinguidos. Los restos tienen una antigüedad de 11 000 años a.C. y fueron elaborados por expertos cazadores que también dejaron pinturas rupestres.

Estos hallazgos permiten afirmar que ya no es Clovis la evidencia confirmada más antigua de presencia humana en América. Taima Taima, Pedra Pintada, Monteverde, Los Toldos y Piedra Museo sugieren que el poblamiento de Sudamérica fue contemporáneo o tal vez más antiguo que el de Norteamérica.

EL ORÍGEN DE LOS INDÍGENAS AMERICANOS


EL ORIGEN DE LOS INDÍGENAS AMERICANOS

Los científicos no dudan que los indígenas americanos modernos descienden, en gran medida, de las oleadas migratorias provenientes del Asia durante la glaciación de Wisconsin. Este periodo glacial se inició hace 70 000 años y acabó alrededor de 10 000 a.C. En estos sesenta mil años , el descenso del nivel del mar hizo aparecer un puente terrestre llamado Beringia.

Este istmo tuvo zonas libres de hielo desde unos 36 000 años a.C. que conectaban Siberia con Alaska y habrían permitido el poblamiento remoto del valle del Yucón. Sin embargo, durante muchos milenios el avance de los asiáticos mongoloides al resto del Continente estuvo bloqueado por una gigantesca masa glacial que cubría el norte de Canadá; hasta que a fines del Pleistoceno el incremento gradual de la temperatura permitió la aparición del llamado Corredor de Mackenzie, a través del cual las bandas de cazadores se propagaron al resto de Norteamérica y más tarde a Sudamérica.

Este paso libre de hielos surgió unos 14 000 años a.C. y para muchos científicos norteamericanos sería la máxima antigüedad de los cazadores de este continente. Sin embargo existen instrumentos líticos, como los de Lewisville de Texas y los de Isla Santa Rosa de California fechados con 36 000 a.C. y 25 000 a.C. , respectivamente. Se especula que pertenecen a bandas de cazadores que llegaron a través de un corredor más antiguo que el de Mackenzie o por vía marítima, por la costa occidental de Canadá.

Las evidencias arqueológicas demuestran que los primeros pobladores de Norteamérica, como los Hombres de Clovis de EE.UU. (11 000 a.C.), fueron hábiles depredadores, fabricantes de armas arrojadizas que les permitían cazar especies de la megafauna del Pleistoceno Tardío: mastodontes, mamuts, bisontes de grandes cuernos, camellos, tapires, caballos, cerdos, variedades de ovejas y cabras, bueyes almizcleros, variedades de antílopes, castores gigantes, especies de osos, etc. Muchos de estos animales pleistocénicos fueron extinguidos por la incesante cacería de la bandas nómades y los bruscos cambios climáticos a inicios del cálido Holoceno.

Sobre las características culturales de los primeros habitantes de América es necesario tener presente que se encontraban en el paleolítico superior. Sabían fabricar utensilios líticos, desde hachas de mano hasta puntas de lanza; conocían las técnicas de producción del fuego; eran cazadores, pescadores y recolectores nómades; se agrupaban en bandas de 20 a 40 personas y se refugiaban en cavernas o campamentos estacionales. En un inicio se dedicaron a la cacería de la megafauna pleistocénica (mastodontes y megaterios, por ejemplo); sin embargo, al extinguirse comenzando el holoceno se especializaron en la cacería de venados y camélidos.

EL POBLAMIENTO DE AMÉRICA DEL SUR


EL POBLAMIENTO DE AMÉRICA DEL SUR

Los cazadores nómades de origen mongoloide, llamados “paleoindios”, habrían ingresado a Sudamérica hace unos 8000 años a.C. Sin embargo, recientes descubrimientos arqueológicos como los de Pedra Furada de Brasil (11 000 a.C.) y Monteverde de Chile (13 000 a.C.), sugieren que este subcontinente no estaba despoblado. Los cazadores de origen melanésico y australiano se les habrían adelantado, estos deben ser llamados “paleoamericanos”, según Tom Dillehay.

La versión tradicional planteaba que América del Sur fue poblada inicialmente por cazadores mongoloides provenientes del norte del continente unos 13 000 años a.C. ingresando por el tapón del Darién, al norte de Colombia. Aunque no se descartaba la llegada de melanésicos y australianos se la consideraba muy tardía, no más de 6 000 años a.C.

El estudio de los esqueletos descubiertos en Pedra Furada de Brasil (11 000 a.C.) demostró que sus cráneos no tienen rasgos mongoloides o paleoindios, sino de negroides, posiblemente melanésicos. Los restos arqueológicos de Monteverde de Chile (13 000 a.C.) sugieren el ingreso de cazadores oceánicos (posiblemente procedentes de Australia) por el extremo sur del continente americano. Los restos líticos y esqueletos humanos más antiguos de Sudamérica están claramente asociados a los melanésicos y australianos que habrían cruzado el Oceánico Pacífico, siendo los primeros pobladores de Sudamérica.

Sin embargo, hacia los 8000 años a.C. habrían ingresado los cazadores mongoloides provenientes del norte y extinguido a los paloamericanos, de origen oceánico, merced a sus mejores armas e instrumentos líticos. Los mongoloides se convirtieron en los nuevos amos de este subcontinente. También es factible que se haya dado un mestizaje entre ambas razas dando origen a grupos como los patagones y fueguinos que poseen características antroposomáticas de ambas razas.

El mundo científico aguarda las investigaciones en los estratos más profundos de Monteverde de Chile, donde habrían evidencias de presencia humana de unos 30 mil años a.n.e. Mientras tanto, sobre el origen del hombre americano, los especialistas siguen teniendo más preguntas que respuestas.

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